Paciencia con sonrisa y buscar un taxi que me llevara al hotel.
Con los taxistas es divertido hablar, sobretodo de política o fútbol, por lo que a mi chófer le abordé a penas el aeropuerto se disipaba en el retrovisor: "¿Y cómo anda el barca?"... "Posh hoy juega por la copa, ante el Villareal"
Y como esto es entrando el payaso y cagándose de la risa, conseguí internarme en el Camp Nou con el carnet de un socio y en puesto de lujo vi a Messi hacer y deshacer, lo miré bailar bolero, tango y samba en un trozo de césped con el área de la pantalla de mi laptop. Sentí el estruendo de la afición cuando Ronaldinho salió a calentar a un lado del gramado y brinqué como loco cuando Henry perforó la red de un frentazo cruzado.
Una cerveza y un bocadillo de butifarra me daban la bienvenida en mi primera noche en Barcelona.
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